Creo en Bach Padre, todopoderoso, creador de la armonía y el contrapunto. Creo en Carl Philipp Emanuel, uno de sus veinte hijos; que fue eclipsado por obra y gracia del espíritu musical de su propio padre, que nació de María Bárbara, que de virgen no tenía un pelo, pero que ole su coño; y que ahora está sentado a la diestra de Bach Padre. Desde allí ha de venir a juzgar a raperos y reggaetoneros. Creo en la Ofrenda Musical, la Pasión según San Mateo, sus Fugas y Cantatas, sus Misas y Oratorios, en su Chacona para violín solo, en la resurrección de la armonía y la música eterna.
Amén.
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Aquí está la primera de mis devociones. Mientras otros se arrodillan a unas imágenes bellamente talladas y a las que tienen toda la fe de la que son capaces, yo hago lo mismo con Bach Padre, con alguno de sus hijos y con el espíritu musical que dejó entre nosotros. En esto creo yo. Mi peregrinaje antes de morir será, si acaso, a la Iglesia de Santo Tomás de Leipzig, para mostrar agradecimiento por dejar un mundo más bello y soportable con su música.
Si ya la Pasión según San Mateo del divino Bach, es de por sí, probablemente, la obra musical más grande jamás compuesta, este aria «Erbarme dich, mein Gott» es para partirse la camisa; qué digo la camisa, para abrirse el pecho con una motosierra. La he compartido muchísimo tanto en esta versión como formando parte de la cantata «Ich habe genug», también maravillosa, con un oboe barroco en lugar del violín.
Qué interpretación, violín y contralto para comérselos. Pura belleza, pura sensibilidad, pura emoción… la plegaria de un genio a su Dios. Y mi agradecimiento a ambos.
Sublime.
Texto original:
Erbarme dich, mein Gott,
Um meiner Zähren willen.
Schaue hier,
Herz und Auge
Weint vor dir bitterlich.
Erbarme dich!
Traducción:
Ten piedad de mí, Dios mío,
advierte mi llanto.
Mira mi corazón,
mis ojos que lloran
amargamente ante Ti.
¡Ten piedad de mí!
https://youtu.be/BBeXF_lnj_M